Me gustan los atardeceres, aunque suene cliché
el sol ocultándose en el mar, para dar paso a
una noche iluminada por las estrellas y la luna
vigilando sigilosa y paciente en el umbral de las sombras
seduciendo los secretos de todos
mostrando lugares perdidos a la vista de la gente
sacando mentiras para mostrar las verdades
Y el viento tranquilo siendo su cómplice
ayudando a regularizar las mentes perdidas
en una noche despejada por los sonidos extraños
que fluyen desde las sombras oscuras.
Una metáfora caprichosa
sobre caminar por las calles con la soledad
en los pies y la mezcla de visiones
con ganas de partir a una vida mas tranquila
y sin recuerdos.
Una noche en que los sonidos y los acertijos
se transforman en mi mejor amigo,
mi mayor enemigo son las sombras
ocultándose para no mostrar su debilidad
mientras los rostros se difuminan
deformándose y transformándolos en
recuerdos que parecen familiares a los cuales
no se pueden borrar y siguen vigentes
hasta mi muerte.
Este día fue tranquilo, lo que escribo no es fiel reflejo de lo que pienso. La tranquilidad me inspira a escribir, pero no me gusta la poesía, no sirvo para eso, las historias son mas interesantes. Historias reales con un poco de magia y así nacen nuevas personalidades.
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