sábado, 22 de junio de 2013

Mi caminar se esta transformando en un tropiezo de palabras, disparatadas y burladas en el bosque claro y mojado. Y así amanece sin mi anhelado sol, la veo pero no la siento en la piel, la toco pero no la oigo germinar, la beso pero no siento su calidez, la huelo pero se esconde en su refugio.En mi corta vida vi la luz crecer, abreviando las ideas hasta cortarlas de raíz, despareciendo los focos de esperanza, asistiendo a entierros de imágenes pasadas, etcétera. 

¿Crees que alguien cree en los pantanos? bastaba más valentía en el silencio, se quedan callados entre las ramas gruesas y débiles al tacto fino de una mujer como la caricia de una madre que clama recordar a su bastardo olvidado. 

¿Quien dice que el muro se desvanece con golpes? un martillo pesa menos que un pensamiento, el acero es indestructible pero se derrite con las preguntas aleatorias del por qué, cuestionarios llenos de vergüenza sin responder y disparando un rifle sin observar.

Conciencia malvada, no he de escucharte ni de demostrar fragilidad ante tu gritos, mi egoísmo y disfrazada valentía tiene una armadura impenetrable que con el oro y la plata se impregnan en mis corneas y me ciega y aplasta las sobras. Mejor he de besarte y olvidarme de problemas magnos que no entiendo, pero me siento rechazado y te burlas de mi conciencia critica y rebelde, y está bien...es absurda, entonces dejo mi pluma y anteojos a un lado y vuelvo a tus labios nulos de rebeldía. Ahora no me rechazas, me acoges como un bohemio perdido entre las calles, como si el tiempo pasara de momentos a otros desgastando mi cuerpo, nos miramos y perdimos nuestras flotas en deseo apasionado y quebrantamos nuestros labios, besándonos y acariciándonos con tal placer que al mínimo contacto sentimos nuestra calidez brotando con demencia por nuestra piel, ya que la brisa se contacta tan violentamente apasionada, nos enfrascamos en olvido y recuerdo y encontramos nuevos caminos a bosques mas verdes y me sorprendo y siento la necesidad imperiosa de agarrarte de la mano y volar y demostrarte de que ambos tenemos el mismo fin de rebeldía, pero tu no quieres aceptarlo, te obligaron a ser un alma en pena en busca de su aventura. Aventura similar a la mía, solo que en mi no esta muerta, mas bien parece una luz desbordando chispas de rabia acumulada. Al besarnos nuevamente te encuentro triste y decepcionada, queriendo extinguir el fuego que te carcome las ansias de rebeldía, pero teniendo miedo al rechazo de las estrellas fugaces, solo presentes cuando quieres caminar por el verde bosque libremente soñando y sin regaños.

Ojalá despierte en tu interior esa revolución de ideas guardadas, impacientes de voz y cantos libres de aventura.

jueves, 20 de junio de 2013

Tiempo: Reloj I

¿Qué pasa si un reloj se detiene?
¿Locura, rebeldía o fobia?
Histeria colectiva y desenfrenada
mientras surgen preguntas ociosas marchando al olvido
buscando un intento obvio de posición
con memorias reprimidas en las palidas playas
impaciencia del momento sin destino quizás
demencia al no entender un minutero.

Fobia camuflada de lindos colores desteñidos
sin entender un carajo el tic tac sosegado en la pared
Doy un paso hacia atrás pisando mi aventura
y en la calle, desesperado, busco un movimiento
un movimiento preciso y cortante
pequeño y frágil, y fuerte en sus árboles
cabalgando en los pastos de razón
moderando la energía del rodeo.

Rebeldía partidaria del no caer
cabalga kilómetros de espectáculo
destrozando los vidrios irónicos de mi libre andar
que a la vez van reviviendo esperanzas congeladas
alegres de regresar valientes y consecuentes.
Lo más simple y liberado
esta en este reloj de bolsillo.

Locura desenfrenada al borde del suicidio
que grita con miedo preguntas enredadas
al no estar en su centro otorgado
corre alocado por los parques ya recorridos
y olvidados ante tantos laberintos
llegando a plazas perdidas por ríos desparecidos.
La peor decisión manifestada
con vesania acumulada.

¿Qué es para mí un reloj detenido?
Fobia y preguntas al mil, por olvido.

lunes, 10 de junio de 2013

Hoy encontré música botada.

Amanecía y encontré música botada. Me incliné y la tomé, era una orquesta pisoteada, una nota muerta en la vereda, un sin fin de ritmos disparatados, una melodía triste y exaltada, la limpié en los trapos viejos y tradicionales de mi cuerpo y mientras sacudía el polvo alojado en las notas, estas se suicidaban y caían en un charco deprimido donde al combinarse se formaba una fiesta con luces cegadoras y melodías juguetonas que se reían a carcajadas sin sentido alguno. Algunas explotaban como pólvora estruendosa, como el grito de una trompeta en tono asesino, como amenazando la melodía por sus defectos, otros sonaban como caballos cabalgando por la nieve, la brisa de éstos generaba un frío que se sentían en el ambiente y congelaba a ratos la orquesta, mientras sonaban los caballos un susurro sigiloso se alojaba en mi oído, provocando un viento arrasador que peinaba de tal manera a los caballos que la suavidad se reflejaba en un bajo profundo e intenso que me mantenía inmóvil y a la expectativa de cualquier movimiento súbito de los caballos, la orquesta se enfadaba y subía y bajaba los tonos en orden democrático a los señores que ordenaban cuando atacar y cuando callar, luego una lluvia de explosiones melódicas me acompañaba al sonido y a los ritmos que caían en mi bolsillo llenándolos y esparciéndolo por todos los sentidos, transformando mi cuerpo en un hormiguero infinito, estas hormigas trabajaban y escalaban hacia la melodía reina, llenando de agujeros los lugares silenciosos y vacíos donde las notas no llegaban en su apogeo, unas notas agudas se alojaban de vez en cuando como manteniendo el desorden y queriendo salir de su ritmo, hasta que no aguanta y explota, y ataca a la orquesta con una melodía fastuosa y ambiciosa de sonido, que al no poder resaltar, se subleva y demuestra su valentía ante tal rey que la miraba de reojo y la menospreciaba por solo mantener el desorden que hay entre tanto sonido.

La música acababa en mis zapatos formando otra melodía entre los cordones, que discutían moviéndose como serpientes venenosas queriendo atacarse mutuamente, decayendo en una lucha devastadora, tanto así que las melodías se dejan caer en un vació suave lleno de preguntas a la espera de respuestas, el veneno que estas serpientes disparan es tan mortal que el papel hallado queda en un nulo pensamiento quedando absolutamente en blanco agonizando y soñando con nuevas melodías, que por cuestión del destino vuelven a nacer para disfrutar las nuevas corrientes de notas inquietas y creativas. La orquesta ya satisfecha, se retiró, saludo a sus canciones y desapareció tirando las notas, la melodía y el ritmo ya concluido a mi bolsillo.

sábado, 8 de junio de 2013

Jugábamos y Corríamos

Jugando sutilmente con las manos
Unimos en la infancia las constelaciones
Ganamos la confianza en nuestros corazones 
Amarrados a la mañana tibia entre los arboles
Moldeamos caricaturas con nuestras miradas
Odiamos la lejanía de nuestros encuentros
Sufrimos al escuchar la señal de los olores
y ahi nos quedamos jugando y corriendo
Corriendo y pisando el pasto seco del ayer
Oyendo los cantos de los pájaros enamorados
Riendo a carcajadas sin sentido por el barro
Raptamos nuestros amuletos para no olvidarnos
Inventando palabras en un orden disparatado
Mirándonos en el agua los aciertos y las quejas
Ordenando nuestras prendas con las miradas congeladas
Seguimos las huellas a los recuerdos momentáneos 
                    Jugamos y Corrimos y nos mudamos y no nos encontramos.