¿Crees que alguien cree en los pantanos? bastaba más valentía en el silencio, se quedan callados entre las ramas gruesas y débiles al tacto fino de una mujer como la caricia de una madre que clama recordar a su bastardo olvidado.
¿Quien dice que el muro se desvanece con golpes? un martillo pesa menos que un pensamiento, el acero es indestructible pero se derrite con las preguntas aleatorias del por qué, cuestionarios llenos de vergüenza sin responder y disparando un rifle sin observar.
Conciencia malvada, no he de escucharte ni de demostrar fragilidad ante tu gritos, mi egoísmo y disfrazada valentía tiene una armadura impenetrable que con el oro y la plata se impregnan en mis corneas y me ciega y aplasta las sobras. Mejor he de besarte y olvidarme de problemas magnos que no entiendo, pero me siento rechazado y te burlas de mi conciencia critica y rebelde, y está bien...es absurda, entonces dejo mi pluma y anteojos a un lado y vuelvo a tus labios nulos de rebeldía. Ahora no me rechazas, me acoges como un bohemio perdido entre las calles, como si el tiempo pasara de momentos a otros desgastando mi cuerpo, nos miramos y perdimos nuestras flotas en deseo apasionado y quebrantamos nuestros labios, besándonos y acariciándonos con tal placer que al mínimo contacto sentimos nuestra calidez brotando con demencia por nuestra piel, ya que la brisa se contacta tan violentamente apasionada, nos enfrascamos en olvido y recuerdo y encontramos nuevos caminos a bosques mas verdes y me sorprendo y siento la necesidad imperiosa de agarrarte de la mano y volar y demostrarte de que ambos tenemos el mismo fin de rebeldía, pero tu no quieres aceptarlo, te obligaron a ser un alma en pena en busca de su aventura. Aventura similar a la mía, solo que en mi no esta muerta, mas bien parece una luz desbordando chispas de rabia acumulada. Al besarnos nuevamente te encuentro triste y decepcionada, queriendo extinguir el fuego que te carcome las ansias de rebeldía, pero teniendo miedo al rechazo de las estrellas fugaces, solo presentes cuando quieres caminar por el verde bosque libremente soñando y sin regaños.
Ojalá despierte en tu interior esa revolución de ideas guardadas, impacientes de voz y cantos libres de aventura.
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