Dicen que el mar entrega inspiración,
mi inspiración llego de un segundo a otro
no se atribuirle la culpa al ambiente
o si es que el viento me ayudo a encontrarme con el camino
o los aromas percibidos me condujeron a tus manos
eran suaves, decías que no, que importa.
El mar traía una verdadera inspiración
se reflejaba en el cielo
se iban formando las nubes en tu frente
moldeaban siluetas imaginarias
no habían colores, solo el reflejo de tus ojos.
Chocaban las olas
y tus manos dejaste esclavizadas a la arena
los granos de estos, cálidos en su momento
remojados en una orilla, chocando tus pies
como esperando un sutil recuerdo.
Caía la noche, el frió te acechaba
aun así intacta con el contacto de la brisa
como llenando de vida cada momento
recordando y sonriendo.
La inspiración llegaba en ese preciso momento
pero se desarmo con el paso de las horas
no cosechandola, ni puliéndola
el ambiente no sirvió
las caricias recordadas tampoco
los momentos congelados por el tiempo se fueron
y la sonrisa con vista al mar
desapareció al igual que el ave que tomo su marcha
sin retorno y solo volviendo para quebrantar la inspiración
El mar me entrego su cuerpo y me lo quito
y mi inspiración ya no volvió.
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