¿Qué me identifica? curiosa pregunta, difícil encontrar una respuesta. Me remonté a mis sueños, a lo que estoy viviendo hoy, a mi pasado por si encontraba algo y encontré vagas respuestas, las que traté de unir en mi cabeza formando un rompecabezas en donde las piezas no encajaban del todo. Medite días y me preocupé al no tener nada claro que encontrar y exponer, temiendo al gran demonio "uno" que caería en enfoques y autoayuda.
Al principio quería dar a conocer algo que me mostrara como una persona "admirada" por todos, una persona quizás interesante, un intelectual que sabe las respuestas a todo, pero no calzaba, nunca me agrado el idolatrar a las personas. Luego pensé en el humor, en lo agradable que es a veces ver la gente reir por quizás estupideces que salían de un payaso que casi nunca calzaba en las carcajadas de lo común, me arrepentí porque entendí que la risa era un tema demasiado serio y largo para exponer en cinco minutos. Desde luego que pensé en la carrera para ver si me identificaba, ya que es ésta la que me va a guiar a un futuro quizás exitoso, pero llevo un año y aun creo que me podría arrepentir, a pesar de irme encantando con ella en el camino, a veces son pequeñas piedras las que me decepcionan, tanto así, que tengo unas ganas tremendas de patearlas y volver a empezar un camino con menos piedras para decepcionarme, queda nula la posibilidad de que una carrera me identifique como tal. ¡La música!, pensé, pero me había acordado de que hace un tiempo atrás había dejado eso como un hobby y como un método de descarga cuando "la rabia" crecía estúpidamente a ratos en mi cabeza. Por último pensé en hacer el bien social, bastante absurdo, creyéndome un superheroe de ficción poco menos, tratando de salvar al mundo con mi visión láser rescatando a una princesa imaginaria que clamaba ayuda en los brazos de un gorila gigante que expendía fuego por su boca, a parte de absurdo, era demasiado infantil para que me identificara y esto creaba una confusión cinematográfica en mi cabeza sintiendo en que esa idea era una vil copia de Steven Spielberg.
Al final después de tanto pensar no llegue a ninguna conclusión, todas eran demasiada extremas para que me identificara, quise unirlas todas, pero era una mezcla que no hacia eco en mi identidad. Dejé mi lápiz a un lado y me fui al baño, sentado allí supe que me identificaban esas letras que siempre me miraron con alegría mientras yo hacia caso omiso a ellas, esas que creaban historias ficticias donde la imaginación volaba construyendo mundos paralelos y perfectos que a ratos me sorprendían y a veces los detestaba tanto que los arrugaba y depositaba en un basurero donde, como dice Nicanor Parra, están las obras de arte.
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