Agradezco pensar en dos horizontes,
aunque me cueste.
Agradezco pasar por la montaña,
aunque esté empinada.
Agradezco ser estúpido,
porque puedo crear.
Agradezco sentir el aire
de una manera frívola.
Agradezco morir cada mañana
y vivir cada noche.
Agradezco oír una guitarra
con su sonido explosivo.
Agradezco perderme en la ciudad
y estampar los lugares.
Agradezco a las enredaderas
de tu pelo perdido en el viento.
Agradezco a los vicios ilusorios
que gastan mi dinero.
Agradezco al tren de mis viajes
que me hacen perseguir los recuerdos.
Agradezco la vida mortal
y los lujos de ésta.
Agradezco lo infinito,
porque sé que lo terminaré.
Agradezco la risa ajena
producidas por un payaso sin humor.
Agradezco las letras manchadas
con libertad e inspiración.
Agradezco escribir tonterías
en los papeles vírgenes.
Agradezco dormir con lo usado
para no romper los ciclos.
Agradezco las preguntas,
sin yo tener una respuesta.
Agradezco a las cenizas escondidas
que cayeron en tiempos ociosos.
Agradezco las duchas cortas
que relajan mi habitación.
Agradezco los libros delgados
que los termino en las mañanas.
Agradezco los libros largos
que me atrapan en sus letras.
Agradezco los olores cotidianos
que aparecen como una epifanía.
Agradezco a las aves
porque ellas llevan mis decisiones.
Agradezco tu mirada sencilla
que me hace olvidar los prejuicios.
Y agradezco avanzar
por eternos laberintos
que se llevan los momentos
que congelé y sigo anhelando.
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